El archiconocido Rubio de Los Pecos volvió a Madrid con un concierto muy especial en el teatro Cofidís Alcázar.

El otoño ha llegado a Madrid, y con él los grandes conciertos. Es de noche, martes 22 de octubre, para algunos una fecha marcada en rojo en su calendario. Nos hemos trasladado hasta el Teatro Cofidís Alcázar de la calle Alcalá para ver un concierto que para unos cuantos será histórico: Javier de Pecos en el gran escenario. El lugar se llena poco a poco y los fans expectantes ansían con ganas la entrada del que una vez fue el archiconocido “Rubio de los Pecos”. En sus miradas podemos ver la euforia al poder recordar tantas canciones que cambiaron tantas vidas, parece que fue ayer cuando el dueto madrileño se ganó el corazón de toda España. “Nosotros empezamos antes de la movida madrileña, en aquella época Madrid era una locura muy distinta a la de ahora”, nos confiesa Javier en una entrevista privada, “Nosotros nos pasábamos las tardes en aquel piso de la calle la Palma de Malasaña, la residencia de Las Costus, allí estaba siempre Alaska, Tino Casal, Carlos Berlanga… todos los que pasaron por allí triunfaron algún día” recuerda nostálgico aquellos momentos de transición a la gran revolución musical española.

Dan las 20:30 y el teatro apaga sus luces, entre riffs de
guitarra y ritmos de batería aparece en el escenario Javier de Pecos, respaldado como siempre por estupendos músicos. Tras una introducción instrumental perfecta de sus acompañantes, comienza la primera canción de la noche, “Déjala”, con la que demuestra que a pesar de que sean más de cuatro décadas en el escenario, Javier está en su mejor momento, y lo másimportante, nunca fue olvidado.

A medida que la música se adentra en la noche, los asistentes se dejan el alma en cada nota de aquellas melodías que fueron sin duda la banda sonora de sus vidas. “Canción para Pilar”, “Si tú lo vieras” o “De mil maneras” pasan exitosas a través de la platea del teatro, hasta que llega uno de los grandes momentos de la gala, Javier entona en la nostalgia, sin olvidar mencionar al siempre presente aunque ya retirado hermano Pedro, para cantar el gran éxito de los adolescentes más famosos de la transición, la mundialmente conocida “Háblame de ti”, que es cantada como fue cantada tantas noches hace tanto tiempo, con la misma pasión que todavía se mantiene eterna en el recuerdo. Entre nuevas obras y viejas memorias, el Rubio de Los Pecos aprovecha para presentar una canción compuesta junto a quien a firma ser uno de sus grandes ídolos, David de María, para después hacer llorar al público con un favor que debía a sus raíces, “Balada a mi padre”, que también suelta el lacrimal del artista colmado de emoción. Las lágrimas se sacan y el corazón sigue latiendo marcando siempre el pulso por los aplausos de los fans, que de nuevo cantan ilusionados con
las melodías de “Esperanzas”, “Me acostumbré”, la hija de la penúltima estación en un día lluvioso, “Será que llegó el otoño”, o la inolvidable “Señor”, en la que al dar su último acorde la estrella abandona el escenario, pero es devuelto con la ovación imparable de aquellos afortunados de encontrarse aquí esta noche.

Con la caída de la luna y cercanos a la medianoche, hacen sonar las últimas canciones, “Madre” y la gran obra de Los Pecos“Acordes”, cuyo ritmo posee de nuevo a sus oyentes, quienes regalan llenos de gratitud una última ovación y entre sonrisas y lágrimas de emoción por el adiós a una noche magnífica, se convierten en cómplices de la incombustible música de los eternos Pecos. Tras abandonar el terciopelo rojo y los palcos del Cofidís Alcázar, somos invitados en exclusiva a la fiesta privada post concierto, donde pudimos hablar con invitados de lujo como Luis Livingstone, Santiago Sánchez de La Banda del Capitán Inhumano, el humorista Tony Antonio o las estrellas de extrarradio Las Supremas de Móstoles, maravillados por la que aseguran que fue una noche para el recuerdo, incapaz de caer nunca en el olvido.

“A veces da vértigo pensar en el éxito y la repercusión que han podido tener alguna de nuestras letras a lo largo de la historia, pero yo solamente soy una persona normal que vivirá por siempre su canción” nos cuenta Javier. Quién sabe donde quedarán los éxitos de hoy, no sabremos nunca cuanto vivirá en nosotros la melodía, pero de lo que sí estamos seguros es de que el inolvidable Javier de Pecos aseguró en el Confidís Alcázar por siempre su trocito de eternidad, tras una noche, donde una vez más, fue infinito en las voces de sus fans.